Una de las preocupaciones más frecuentes durante las primeras semanas de lactancia es que el bebé no consiga agarrarse bien al pecho.

Algunas madres describen tomas muy largas que parecen no saciar al bebé. Otras hablan de dolor persistente durante la lactancia, grietas en el pezón o la sensación de que el bebé se suelta constantemente y no logra mantener el agarre.

como saber si el bebe tiene frenillo

En estos casos, es habitual pensar que se trata de una mala técnica o de falta de experiencia. Sin embargo, cuando las dificultades persisten a pesar de realizar ajustes en la postura o recibir asesoramiento en lactancia, conviene valorar si existe una causa funcional que esté interfiriendo en la succión.

Una de las más frecuentes es el frenillo lingual corto.

¿Qué relación tiene el frenillo lingual con la lactancia?

Aunque muchas veces se piensa que la lactancia depende únicamente de que el bebé “abra bien la boca” o esté correctamente colocado, lo cierto es que el proceso de succión es una función neuromuscular compleja en la que la lengua desempeña un papel protagonista.

El frenillo lingual es una pequeña banda de tejido que conecta la parte inferior de la lengua con el suelo de la boca. En condiciones normales, este tejido permite que la lengua tenga la movilidad suficiente para realizar movimientos esenciales durante la alimentación.

Sin embargo, cuando el frenillo es:

puede restringir el movimiento lingual. Esta condición se conoce como anquiloglosia.

¿Qué hace realmente la lengua durante la lactancia?

Para que un bebé pueda extraer leche del pecho de forma eficaz, la lengua no solo debe moverse… debe hacerlo de manera muy específica.

Durante la toma, la lengua necesita:

Elevarse hacia el paladar para comprimir el pezón contra este
Extenderse por encima de la encía inferior
Realizar un movimiento ondulatorio (peristáltico) de delante hacia atrás
Sellar el pecho para mantener el vacío intraoral
Coordinarse con la succión, la deglución y la respiración

Este último punto es especialmente importante, ya que el bebé debe ser capaz de:

succionar → tragar → respirar

sin perder el ritmo ni fatigarse.

Cuando el frenillo limita alguno de estos movimientos, la lengua no puede colocarse correctamente debajo del pezón ni generar la presión negativa necesaria para extraer la leche.

¿Qué ocurre cuando la lengua no puede moverse bien?

Si la lengua no puede realizar su función, el bebé intentará compensarlo utilizando otras estructuras como:

Esto suele dar lugar a un patrón de succión ineficaz que puede manifestarse como:

🔸 Tomas muy largas
🔸 Chasquidos o “clics” al mamar
🔸 Pérdida frecuente del agarre
🔸 Entrada de aire durante la toma
🔸 Fatiga o irritabilidad
🔸 Bajo aumento de peso

Desde fuera, puede parecer que el bebé está bien colocado o que “mama con normalidad”, pero en realidad está realizando un esfuerzo excesivo para conseguir leche.

¿Y cómo afecta esto a la madre?

Un agarre ineficaz también puede tener consecuencias directas para la madre, como:

Esto ocurre porque, si el bebé no logra drenar el pecho de forma adecuada, la estimulación de la glándula mamaria también se ve comprometida.

El problema no siempre es visible

Uno de los aspectos más importantes a tener en cuenta es que:

No todos los frenillos se ven fácilmente.

Existen frenillos posteriores o submucosos que no elevan la lengua de forma evidente, pero que sí limitan su funcionalidad. Por eso, una valoración basada únicamente en el aspecto visual puede no ser suficiente.

Evaluar cómo se mueve la lengua durante la succión y la alimentación resulta clave para determinar si existe una restricción funcional que esté interfiriendo en la lactancia.

Señales que pueden indicar la presencia de frenillo lingual

Aunque cada bebé es diferente, existen algunos signos que pueden hacernos sospechar que el frenillo está interfiriendo en la lactancia:

Señales en el bebé Señales en la madre
Se suelta con frecuencia del pecho Dolor durante la toma
Hace ruidos al succionar Grietas o heridas en el pezón
Se cansa rápidamente al comer Sensación de que el pecho no se vacía
Tomas muy largas Mastitis recurrente
No gana peso adecuadamente Pezón deformado tras la toma

La presencia de uno o varios de estos signos no confirma necesariamente un frenillo lingual corto, pero sí puede indicar la necesidad de una valoración funcional.

¿Todos los frenillos afectan a la lactancia?

No siempre.

Algunos bebés presentan un frenillo visible que no interfiere en el movimiento de la lengua ni en la eficacia de la succión.

Por el contrario, existen casos en los que el frenillo no es evidente a simple vista, pero sí limita funciones clave durante la lactancia.

Por eso, más allá del aspecto anatómico, es importante valorar cómo se mueve la lengua durante la succión y si el bebé es capaz de realizar los movimientos necesarios para alimentarse correctamente.

¿Qué hacer si sospechas que puede haber un frenillo?

Si las dificultades con el agarre persisten, lo más recomendable es realizar una valoración específica que tenga en cuenta:

La movilidad lingual
La coordinación durante la succión
La eficacia del agarre
La postura de la lengua en reposo

Una detección precoz puede ayudar a evitar problemas  como el dolor durante la lactancia, la falta de ganancia de peso o el abandono temprano de la lactancia materna.

Según UNICEF, una lactancia eficaz en los primeros meses de vida es fundamental para el desarrollo y la alimentación del bebé.

Cuando un bebé no agarra bien el pecho, no siempre se trata de una cuestión de postura o técnica. En algunos casos, puede existir una limitación funcional como el frenillo lingual que dificulta la succión.

Valorar el movimiento de la lengua puede ser clave para comprender qué está ocurriendo y encontrar una solución adecuada.

¿Tienes dudas sobre el agarre de tu bebé?

    Si tu bebé tiene dificultades para agarrarse al pecho o la lactancia está resultando dolorosa, podemos ayudarte con una valoración funcional de la succión.

Contacta con nuestro equipo para analizar el caso de forma individual y orientarte sobre los siguientes pasos.

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