La evaluación lingüística en personas con afasia y deterioro cognitivo sigue siendo un reto importante, sobre todo en regiones donde conviven varios idiomas como en Cataluña. Un estudio reciente, publicado en Aphasiology en noviembre de 2024, aporta novedades relevantes al analizar cómo se desarrollan las descripciones orales en catalanohablantes que presentan estos trastornos del lenguaje.
El trabajo, liderado por Io Salmons, Helena Muntané-Sanchez y Anna Gavarró, investigadores de la Universitat Autònoma de Barcelona y del Hospital de Sant Rafael, introduce un nuevo sistema de puntuación específico para la versión catalana del Comprehensive Aphasia Test (CAT-CAT), que permite evaluar con mayor precisión las alteraciones del lenguaje en esta población.
La necesidad de evaluar en la lengua de uso habitual
Uno de los puntos centrales que pone de relieve este estudio es la importancia de evaluar a los pacientes en su lengua de uso habitual o lengua materna. Esta práctica no solo mejora la calidad diagnóstica, sino que es fundamental para garantizar la equidad en la atención sanitaria y el respeto por la identidad lingüística del paciente.

En el contexto de Cataluña, donde el catalán es lengua materna o de uso preferente para una gran parte de la población, las pruebas clínicas estandarizadas en español o las adaptaciones informales no siempre permiten detectar con precisión las dificultades lingüísticas reales. Este vacío puede derivar en diagnósticos erróneos, infradiagnósticos o tratamientos poco ajustados a las verdaderas necesidades del paciente.
Cuando no se evalúa en la lengua habitual:
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Se pueden subestimar las habilidades lingüísticas del paciente.
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Es posible que se confundan errores por falta de dominio del idioma evaluador con síntomas propios de la afasia o deterioro cognitivo.
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Se pierde sensibilidad diagnóstica para identificar matices específicos del trastorno.
Este aspecto es aún más relevante en personas bilingües. La investigación neurolingüística ha demostrado que los síntomas de la afasia no siempre se manifiestan de igual forma en ambos idiomas. Un paciente puede conservar más habilidades en una lengua y presentar más dificultades en otra, dependiendo de factores como:
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Edad de adquisición de cada idioma.
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Frecuencia de uso.
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Nivel de competencia previa al daño cerebral.
Por tanto, evaluar únicamente en un idioma no habitual puede ofrecer una imagen incompleta o distorsionada del perfil lingüístico del paciente, limitando las posibilidades de un tratamiento eficaz.
El desarrollo del CAT-CAT (Comprehensive Aphasia Test en catalán) es una respuesta concreta a esta necesidad. Al estar diseñado para evaluar en catalán y respetar las particularidades gramaticales, sintácticas y culturales de este idioma, ofrece una herramienta más precisa y sensible para:
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Detectar déficits específicos.
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Establecer diagnósticos más certeros.
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Diseñar terapias adaptadas al contexto lingüístico real del paciente.
Además, evaluar en la lengua de uso habitual no solo mejora la calidad clínica, sino que también contribuye al bienestar emocional del paciente, ya que le permite expresarse con mayor seguridad y reducir la ansiedad que puede surgir al ser evaluado en una lengua que no domina completamente.
¿Por qué es un tema clave?
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Es una cuestión de justicia lingüística.
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Mejora la eficacia del diagnóstico y del tratamiento.
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Ofrece resultados más fiables y representativos.
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Respeta la identidad cultural y lingüística del paciente.
Este enfoque debería convertirse en una práctica estándar en regiones multilingües y aplicarse no solo al catalán, sino a cualquier lengua minoritaria o cooficial donde los hablantes puedan verse clínicamente desatendidos por la falta de herramientas adaptadas.
Un modelo de puntuación más integral
El nuevo sistema de puntuación desarrollado para las descripciones orales en el CAT-CAT supone una evolución significativa en la manera de evaluar a pacientes con afasia y deterioro cognitivo. Hasta ahora, muchas de las herramientas clínicas daban un peso desproporcionado a la fluidez del habla, es decir, a la cantidad de palabras producidas y a la velocidad con la que se hablaba. Este enfoque, aunque útil en ciertos contextos, resultaba limitado, ya que no siempre reflejaba con precisión el verdadero nivel de deterioro o la calidad de la comunicación.

Hablar de forma continua no garantiza que la información sea relevante ni que la estructura gramatical sea adecuada. Es decir, una persona puede hablar mucho pero decir poco. Por ello, este modelo propone un análisis más equilibrado, multidimensional y centrado en el contenido y la calidad de la producción lingüística.
¿Qué aporta este modelo integral?
Este nuevo enfoque no solo mide cuántas palabras produce un paciente, sino que explora cinco dimensiones esenciales del lenguaje:
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Cantidad de información aportada:
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Evalúa si el paciente utiliza sustantivos y verbos que realmente describen la escena o imagen presentada.
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Se centra en la selección adecuada de palabras clave, no solo en el volumen de habla.
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Es crucial para identificar si el paciente mantiene acceso a vocabulario esencial.
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Eficiencia comunicativa:
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Mide la cantidad de elementos o eventos importantes correctamente mencionados.
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Permite detectar casos en los que, a pesar de hablar con fluidez, el discurso carece de información relevante o es superficial.
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Ayuda a diferenciar entre un discurso abundante pero poco sustancioso y uno breve pero informativamente rico.
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Ritmo del habla (fluidez):
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Analiza la continuidad del discurso, considerando pausas, bloqueos, repeticiones y posibles vacilaciones.
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Evalúa la capacidad del paciente para producir un flujo de habla sin interrupciones excesivas.
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Corrección gramatical:
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Valora si el paciente utiliza estructuras morfosintácticas correctas.
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Identifica errores gramaticales que podrían afectar la claridad del mensaje.
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Diferencia entre errores accidentales y patrones sistemáticos de deterioro gramatical.
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Complejidad sintáctica:
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Examina si el paciente es capaz de construir oraciones compuestas, subordinadas o con estructuras más elaboradas.
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Mide la flexibilidad y la riqueza lingüística, no solo la capacidad de formar frases simples.
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Beneficios clínicos del Sistema Integral
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Evaluación justa y sensible: Este modelo no penaliza a los pacientes que, aunque no sean fluidos, logran transmitir información relevante de manera eficiente.
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Comparación equitativa: Facilita la comparación entre pacientes con diferentes perfiles de afasia, permitiendo identificar patrones específicos de deterioro.
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Análisis detallado: Ofrece un perfil lingüístico mucho más completo que ayuda a diseñar terapias personalizadas.
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Seguimiento evolutivo: Gracias a su nivel de detalle, permite observar con precisión la evolución del paciente a lo largo del tiempo.
El hecho de que este modelo utilice una puntuación máxima de 28 puntos, distribuida entre las diferentes categorías, aporta claridad y objetividad, lo que facilita la interpretación clínica de los resultados y permite observar áreas de mejora o deterioro específicas en cada paciente.
🗂️ Sistema de puntuación del CAT-CAT
| Criterio Evaluado | Descripción | Importancia Clínica |
|---|---|---|
| Productividad | Mide la cantidad de sustantivos y verbos relevantes utilizados. | Evalúa si el paciente aporta información esencial. |
| Eficiencia del Discurso | Valora el número de eventos relevantes correctamente descritos. | Detecta si el discurso es informativo, no solo abundante. |
| Fluidez | Analiza la continuidad del habla, considerando pausas, bloqueos y repeticiones. | Identifica dificultades en la producción fluida del lenguaje. |
| Gramaticalidad | Evalúa la corrección en el uso de las normas gramaticales del catalán. | Detecta errores que pueden dificultar la comprensión. |
| Complejidad Gramatical | Mide la capacidad para formar estructuras oracionales complejas y variadas. | Refleja la riqueza y flexibilidad del lenguaje del paciente. |
Principales resultados del estudio
El estudio llevó a cabo una evaluación exhaustiva de las habilidades lingüísticas en tres grupos de participantes:
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109 personas sin alteraciones del lenguaje (grupo control)
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20 pacientes con afasia (ICA)
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4 pacientes con deterioro cognitivo (IIC)
Superioridad consistente del Grupo Control
Tal como era previsible, los participantes sin afectación neurológica mostraron desempeños significativamente más altos en todas las variables evaluadas. Estos sujetos demostraron no solo mayor fluidez, sino también mayor eficiencia comunicativa, gramaticalidad y complejidad sintáctica en sus descripciones orales.
Comparación entre afasia y deterioro cognitivo: diferencias específicas
Un hallazgo especialmente interesante fue que, a pesar de que las puntuaciones globales entre los grupos con afasia y con deterioro cognitivo no mostraron diferencias estadísticamente significativas, sí emergieron contrastes relevantes en variables específicas:
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Fluidez: Los pacientes con afasia produjeron discursos mucho menos fluidos, caracterizados por pausas frecuentes, bloqueos y un ritmo irregular.
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Gramaticalidad: Las personas con afasia presentaron mayor número de errores gramaticales sistemáticos, lo que impactó en la claridad y estructura de sus mensajes.
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Complejidad: Los discursos de los pacientes con afasia tendieron a ser simples y con construcciones limitadas, mientras que los pacientes con deterioro cognitivo, aunque con dificultades, mantuvieron un mayor nivel de complejidad sintáctica.
¿Por qué es relevante esta distinción?
Este hallazgo subraya que, aunque ambos grupos tienen afectaciones en la producción del lenguaje, la naturaleza y la manifestación de esas dificultades son diferentes.
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En la afasia, el daño afecta principalmente a la planificación, producción y estructura del lenguaje.
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En el deterioro cognitivo, las dificultades suelen estar más asociadas a la pérdida de información, organización conceptual y recuperación de contenidos.
El sistema de puntuación propuesto es especialmente valioso porque permite visualizar estos matices clínicos, que podrían pasar desapercibidos con herramientas tradicionales enfocadas solo en la cantidad de palabras o en la fluidez superficial.
Impacto clínico de estos resultados
Este enfoque detallado ofrece a los profesionales:
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Diagnósticos más finos: La posibilidad de diferenciar con mayor precisión entre tipos de alteraciones del lenguaje.
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Intervenciones más personalizadas: Las estrategias terapéuticas pueden adaptarse de manera específica a los déficits detectados en cada paciente.
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Mejor seguimiento: Al desglosar las variables lingüísticas, se puede monitorizar la evolución de manera más objetiva y específica.
Aplicaciones prácticas y futuras investigaciones
Los autores consideran que el nuevo sistema del CAT-CAT no solo es útil para realizar diagnósticos iniciales, sino que también puede aplicarse para hacer seguimiento a la evolución de los pacientes en el tiempo. Esta propuesta abre la puerta a estudios más detallados sobre cómo se manifiestan las distintas variantes de la afasia y los trastornos neurocognitivos en catalanohablantes.
Además, este modelo puede servir como referencia para crear pruebas similares en otras lenguas que actualmente no cuentan con herramientas diagnósticas estandarizadas, contribuyendo a mejorar la equidad en el ámbito clínico.
El desarrollo del CAT-CAT y el nuevo enfoque de puntuación representan un avance importante para la evaluación del lenguaje en catalanohablantes con afasia y deterioro cognitivo. Este trabajo no solo soluciona una carencia histórica en las pruebas clínicas en catalán, sino que también aporta una herramienta fiable que puede transformar la práctica clínica y la investigación en contextos multilingües.
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