Si tu bebé ha pasado por la UCIN, es muy probable que ya hayas escuchado alguna vez palabras como «coordinación succión-deglución-respiración» o «dificultades de alimentación». Son términos técnicos para algo que, en el día a día, se traduce en algo mucho más sencillo de entender: a tu bebé le cuesta comer, se cansa, se atraganta, tose o simplemente no coge el ritmo que esperabas.

Eso tiene un nombre en logopedia: disfagia pediátrica. Y aunque suena alarmante, en la mayoría de los casos tiene un abordaje claro y un profesional específico para acompañarlo: el logopeda especializado en alimentación neonatal.
En este artículo te explico qué es la disfagia en bebés prematuros, por qué la UCIN aumenta el riesgo, qué señales debes vigilar y qué hacemos exactamente los logopedas especializados en este campo.
Qué es la disfagia neonatal y pediátrica
Comer parece un acto automático, pero en realidad es una de las tareas motoras más complejas que existen: exige coordinar tres funciones al mismo tiempo —succionar, tragar y respirar— sin que ninguna interfiera con las otras.
La disfagia es, precisamente, la dificultad para realizar esa coordinación de forma segura y eficaz. Puede afectar a:
- La succión: fuerza, ritmo o resistencia insuficientes para alimentarse sin agotarse.
- La deglución: dificultad para tragar el bolo de leche de forma organizada.
- La coordinación con la respiración: el momento más delicado, porque si la deglución no se sincroniza bien con la respiración, la leche puede desviarse hacia la vía aérea en lugar del esófago.
No es un capricho ni una fase que «ya se le pasará sola» en todos los casos. Es una función que se puede evaluar, trabajar y mejorar con la intervención adecuada.
Por qué la prematuridad y la UCIN aumentan el riesgo
La succión coordinada con la deglución y la respiración es una de las últimas habilidades que madura el sistema nervioso del bebé, y no se consolida de forma fiable hasta aproximadamente las 34-36 semanas de gestación. Esto explica por qué la disfagia es mucho más frecuente en bebés prematuros que en bebés nacidos a término.
A esto se suman otros factores propios del paso por la UCIN:
- Inmadurez neurológica, especialmente en grandes prematuros.
- Intubación prolongada o uso de sondas, que puede alterar la sensibilidad y la experiencia oral del bebé en un momento clave de su desarrollo.
- Periodos largos de alimentación por sonda, que retrasan la práctica de la succión-deglución.
- Patologías crónicas complejas asociadas (cardiopatías, problemas respiratorios, síndromes genéticos), que añaden dificultad extra a una función ya de por sí exigente.
- Bajo tono muscular orofacial, frecuente en prematuros, que reduce la eficacia de la succión y aumenta el cansancio durante las tomas.
Ninguno de estos factores significa que algo se haya hecho mal. Es simplemente el punto de partida real de muchos bebés que empiezan su vida en la UCIN, y es exactamente el motivo por el que existe un abordaje logopédico específico para ellos.
Señales de alarma que las familias pueden observar
No hace falta ser profesional sanitario para notar que algo no va bien en la alimentación de tu bebé. Estas son las señales más habituales que deberían llevarte a consultar:
- Atragantamiento frecuente durante las tomas, más allá de algún episodio puntual.
- Tos durante o justo después de comer, tanto al pecho como al biberón.
- Ruidos húmedos o «de gorgoteo» en la respiración mientras traga.
- Rechazo del pecho o del biberón, o tomas que se alargan muchísimo y agotan al bebé.
- Cambios de color (palidez o tono azulado) alrededor de la boca durante las tomas.
- Escaso aumento de peso a pesar de parecer que «come mucho tiempo».
- Fatiga marcada: se queda dormido a los pocos minutos sin haber completado la toma.
Ninguna de estas señales por sí sola es motivo de alarma inmediata, pero si se repiten de forma sistemática, merece la pena que las valore un especialista.

Qué hace exactamente un logopeda especializado en alimentación neonatal
El papel del logopeda en este campo va mucho más allá de «enseñar a comer». Es un trabajo de evaluación fina y acompañamiento, en coordinación directa con neonatología y pediatría. En líneas generales, el proceso incluye:
- Evaluación de la succión, la deglución y la respiración de forma individualizada, observando cómo se coordinan las tres funciones durante la toma.
- Valoración del tono y la sensibilidad orofacial, ya que un tono bajo o una hipersensibilidad oral pueden estar detrás de muchas dificultades de alimentación.
- Coordinación con el equipo médico (neonatólogos, pediatras, en ocasiones otorrinolaringólogos), especialmente cuando hay patologías crónicas complejas de base.
- Diseño de estrategias específicas: cambios de postura durante la toma, elección de tetina y flujo adecuados, pautas de ritmo y pausas, estimulación sensoriomotora oral.
- Acompañamiento a la familia, algo que en este proceso es tan importante como el trabajo directo con el bebé: entender qué está pasando reduce muchísimo la ansiedad de los primeros meses.
- Seguimiento de la evolución, ajustando el abordaje a medida que el bebé madura y va ganando eficacia y seguridad al comer.
Este es un ámbito muy específico dentro de la logopedia infantil, que requiere formación dedicada más allá de la logopedia generalista. En Logopeda Barcelona, Helena ha completado recientemente formación específica en disfagia y desafíos en la alimentación neonatal, centrada en UCIN, prematuridad y condiciones crónicas complejas, precisamente para poder ofrecer este acompañamiento con el rigor que requiere.
Cuándo consultar y qué llevar a la primera visita
No es necesario esperar a que la situación empeore para pedir una valoración. Como orientación, conviene consultar si:
- Las señales de alarma descritas arriba se repiten de forma habitual.
- Habéis recibido el alta de la UCIN y notáis que la transición a casa (del biberón/sonda al pecho, o viceversa) está costando más de lo esperado.
- El pediatra o el equipo de neonatología os ha recomendado apoyo logopédico.
- Simplemente tenéis dudas y queréis una valoración profesional que os dé tranquilidad.
Para la primera visita es útil llevar el informe de alta de la UCIN si lo tenéis, y anotar previamente cuándo y cómo se producen las dificultades (en qué momento de la toma, con qué frecuencia, si ocurre solo con biberón o también al pecho). Esa información ayuda muchísimo a orientar la evaluación desde el primer momento.
Preguntas frecuentes
¿La disfagia en bebés prematuros se cura sola con el tiempo? En muchos casos mejora de forma natural a medida que el sistema nervioso madura, pero en otros necesita apoyo específico para evitar que se consoliden patrones inadecuados o que la alimentación se convierta en una experiencia estresante para el bebé y la familia. Una valoración logopédica permite saber en qué situación está cada bebé.
¿Es lo mismo disfagia que reflujo? No. El reflujo es el retorno del contenido gástrico hacia el esófago o la boca, mientras que la disfagia es una dificultad en la mecánica de succionar, tragar o coordinar la respiración. Pueden coexistir, y por eso es importante una valoración conjunta con pediatría.
¿A partir de qué edad se puede evaluar la disfagia en un bebé? Se puede evaluar desde los primeros días de vida, especialmente en bebés prematuros o que han pasado por la UCIN, ya que cuanto antes se detecten las dificultades, más fácil es acompañar su evolución.
Sobre la autora
Helena Muntané es logopeda especializada en el ámbito infantil y neonatal en Logopeda Barcelona. Ha completado formación específica en disfagia y desafíos en la alimentación neonatal (UCIN, prematuridad y condiciones crónicas complejas), así como la certificación en el método ATIV-Lingual, siendo uno de los dos primeros centros certificados en España.
¿Notas alguna de estas señales en tu bebé? Pide una valoración con Helena y resuelve tus dudas con acompañamiento profesional. [Solicitar cita →]
¿Quieres información al respecto? Escríbeme!!!