Hay señales que muchas familias de El Putxet notan pero no siempre saben interpretar: un niño que duerme con la boca abierta, que sigue chupándose el dedo pasados los tres años, que se atraganta con facilidad al comer o que pronuncia algunos sonidos de forma poco clara aunque ya tenga edad para hacerlo bien.
Ninguna de estas situaciones es motivo de alarma por sí sola, pero cuando se repiten en el tiempo suele merecer la pena consultarlo con una especialista. Ahí es donde entra la terapia miofuncional orofacial.

Qué trata exactamente la terapia miofuncional orofacial
La terapia miofuncional orofacial se ocupa de un conjunto de funciones que damos por sentadas porque las hacemos cientos de veces al día sin pensar: respirar, tragar, masticar y colocar la lengua en reposo. Cuando alguna de estas funciones se desarrolla de forma incorrecta, no solo afecta a la propia función, también puede influir en el crecimiento óseo de la cara, en la posición de los dientes y, con el tiempo, en la claridad del habla.
Es un campo que combina logopedia con conocimientos de anatomía orofacial, y por eso conviene que lo trabaje alguien con formación específica en esta área, más allá de la logopedia general.
Señales que suelen pasar desapercibidas
En consulta, hay una serie de indicios que se repiten con frecuencia en niños y también en algunos adultos:
- Dormir con la boca abierta o roncar de forma habitual
- Mantener la lengua entre los dientes en reposo o al tragar
- Succión digital o uso del chupete más allá de los tres o cuatro años
- Masticación poco eficaz, con preferencia por alimentos blandos
- Dificultad para pronunciar sonidos como la «s», la «r» o la «t»
- Frenillo lingual corto que limita el movimiento de la lengua
Ninguno de estos puntos es, por separado, motivo de preocupación inmediata. El problema aparece cuando se combinan varios o cuando persisten más allá de lo esperable para la edad, porque entonces suelen indicar un patrón muscular que conviene reeducar antes de que se consolide.
El trabajo de Helena Muntané en este campo
Helena Muntané es logopeda en Barcelona y lleva años combinando la neurologopedia con la terapia miofuncional orofacial, un recorrido poco habitual que le permite entender la boca no solo como el órgano del habla, sino como una estructura muscular completa que también respira, traga y mastica. Su formación incluye un experto en terapia miofuncional centrado precisamente en estas funciones orofaciales y su relación con la comunicación y la alimentación.
En consulta, no se limita a corregir un síntoma puntual: valora cómo se relacionan entre sí la respiración, la deglución y la postura lingual, porque casi siempre estos tres elementos están conectados. Un niño respirador oral, por ejemplo, suele presentar también una postura lingual baja que con el tiempo puede afectar a la mordida, así que trabajar solo uno de los frentes rara vez resuelve el problema de fondo.
Cómo se desarrollan las sesiones
El proceso empieza con una valoración funcional completa: cómo respira el niño o el adulto, cómo traga, cómo mastica y en qué posición descansa la lengua cuando la boca está cerrada. A partir de ahí se plantea un plan de ejercicios, adaptado a la edad de cada paciente, que en el caso de los más pequeños suele presentarse en forma de juego para que la práctica en casa no se convierta en una obligación más.
La constancia es clave en este tipo de terapia: los cambios de patrón muscular no se consolidan de un día para otro, y por eso las pautas para practicar entre sesiones tienen tanto peso como el propio trabajo en consulta.
¿Solo es cosa de niños?
Es habitual pensar que la terapia miofuncional orofacial se limita a la infancia, pero no es así. Muchos adultos arrastran desde pequeños patrones de respiración oral, deglución atípica o tensión mandibular que nunca llegaron a trabajarse, y que con los años pueden traducirse en bruxismo, dolor de mandíbula, recaídas después de un tratamiento de ortodoncia o incluso alteraciones en la voz. En estos casos, el objetivo de la terapia es el mismo que en la infancia reeducar el patrón muscular, aunque el proceso suele requerir algo más de tiempo, porque el hábito lleva más años instaurado.
Por eso, cuando una familia consulta por un niño, es frecuente que en la misma visita surja la pregunta de si conviene revisar también algún patrón similar en los padres. No es raro encontrar el mismo tipo de respiración oral o de postura lingual repetido entre generaciones, simplemente porque nunca nadie lo señaló antes.
Una consulta a un paso de El Putxet
La consulta de Helena Muntané está en Ronda General Mitre 164, en el barrio de Sarrià-Sant Gervasi, muy cerca de El Putxet y perfectamente accesible caminando o en transporte público para quienes viven en la zona. El espacio está pensado para recibir tanto a niños como a adultos, con la tranquilidad que este tipo de procesos necesita.
Para las familias que prefieren no desplazarse en cada sesión, parte del seguimiento sobre todo las revisiones y el ajuste de pautas una vez iniciado el tratamiento puede resolverse también de forma online, combinando visitas presenciales y virtuales según lo que mejor encaje con la rutina de cada casa.
Antes de pedir cita
Si en tu familia identificáis alguna de las señales que hemos comentado, no hace falta esperar a que se conviertan en un problema mayor para consultarlo. Una primera valoración con Helena Muntané permite entender qué está ocurriendo realmente y si la terapia miofuncional orofacial es el camino adecuado para vuestro caso, ya sea que vengáis desde El Putxet o desde cualquier otro punto de Barcelona.
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