
Cómo especialista en logopedia en Barcelona, siempre me ha apasionado seguir formándome en diferentes ámbitos de esta rama, no solo por la necesidad de ofrecer un mejor servicio, sino porque esta disciplina aborda tantos temas fascinantes que descubro nuevas pasiones cada día. Disfruto enormemente el proceso de aprendizaje, porque cada formación me aporta una nueva perspectiva y me permite ampliar mi mirada en la atención a mis pacientes.
Recientemente, me he sumergido en nuevos enfoques sobre la respiración oral. Durante la carrera, este hábito se consideraba una alteración a corregir, haciendo énfasis en el posicionamiento adecuado, pero se describía principalmente como un hábito nocivo.
Si bien es cierto que la respiración oral puede generar desequilibrios, como el desarrollo oral inadecuado, el adelantamiento de cabeza, la alteración en la forma del paladar y un descanso menos reparador—lo que repercute en el aprendizaje y otras funciones—, su impacto va más allá. De hecho, es una compensación necesaria cuando existe una imposibilidad de respirar por la nariz, siendo la manera más eficiente de oxigenar el cuerpo.
Insuficiencia ventilatoria nasal: entender el problema para tratarlo bien
Más que hablar de “respiración oral” como una simple costumbre que hay que corregir, hoy se sabe que en muchos casos estamos ante una insuficiencia ventilatoria nasal. Es decir, el niño no respira por la nariz porque no puede hacerlo correctamente, no porque haya adquirido un mal hábito.
Por eso, para que la intervención sea realmente eficaz, no basta con enseñar a cerrar la boca o cambiar el patrón respiratorio de forma superficial. El primer paso siempre debe ser identificar la causa real que está dificultando la respiración nasal: obstrucciones, alteraciones funcionales, problemas estructurales o desequilibrios que afectan al desarrollo orofacial.
En este proceso, el enfoque interdisciplinar es fundamental. La coordinación entre logopedia y otros profesionales de la salud permite abordar el problema desde su origen, favoreciendo un desarrollo equilibrado del sistema respiratorio, facial y postural, especialmente durante las etapas de crecimiento infantil.
Detectarlo a tiempo puede marcar una gran diferencia en el desarrollo del lenguaje, la masticación, el descanso y la calidad de vida del niño.
¿Has notado que tu hijo suele estar con la boca entreabierta, incluso en reposo, y no sabes por qué ocurre?
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